Cuento - "Diario de un hombre que se planteó abrir la persiana"

Por Enrique Aguilar

- Oh! se ha ido la luz. Parece que ha fallado el suministro eléctrico. Bueno, esperaré a que vuelva.

(un mes más tarde)

- Sigue sin venir la luz, no sé a que esperan para reestablecerla, la verdad es que es muy incómodo vivir sin ella. En fin, seguiré esperando.

(un mes más tarde)

- Me duelen los huesos, la oscuridad es fría y húmeda y nadie se ocupa en poner remedio a este asunto.

(un año más tarde)

- Llevo más de un año esperando, estoy harto de esta situación. ¡Por favor! que alguien ponga la luz!

(un mes más tarde)

- Sigo a oscura y empiezo a olvidarme de los colores, creo que debería hacer algo.

(un mes más tarde)

- Voy a buscar una vela. Si mi memoria no me traiciona creo que había una en un cajón del mueble que me regalaron hace tiempo.

(un mes más tarde)

- No puedo seguir viviendo a base de velas. No veo más allá de un metro. Mis movimientos son limitados, la verdad es que necesito más luz... ¡que alguien traiga más velas!

(6 meses más tarde)

- Aquí estoy, sentado mirando cómo se consume lentamente mi última vela. ¡Dios! ¿qué hago?

(Un mes más tarde)

- Por casualidad, he encontrado una linterna. Esto si que es una mejora, puedo dirigir la luz hacia donde yo quiero. Esto es estupendo. Magnífico. Gracias!

(Un mes y un día más tarde)

- Oh dios mío!! Ya no me quedan pilas para mi linterna. No, no quiero quedarme a oscuras otra vez. Una solución... necesito otra linterna o pilas. ¿Alguien tiene pilas? Por favor, que alguien me dé pilas, las necesito. ¿es que no hay nadie que me pueda ayudar?

(Al día siguiente)

- Estoy a oscuras nuevamente. Ahora sufro más, echo de menos la linterna, incluso a veces pienso que me conformaría con una vela. Estoy atrapado, el frío es insoportable, me arrastro por el suelo a ciegas, busco a la desesperada algo y no sé lo que es. Busco y busco un poco de luz.

(un minuto después)

- Me tropiezo con la mesa, un día me fue útil, sigo arrastrándome por el suelo como una culebra asustada, hasta darme un cabezazo contra la pared. Me duele, me he hecho sangre, la hemorragia parece importante. Necesito ayuda urgente, ¡Socorro! ¡Socorro!

(Un minuto y 44 segundos después)

- A la desesperada avanzo por el suelo en otra dirección desorientado y desangrándome. Llego hasta otra pared, me apoyo en ella y me tomo un respiro. No me quedan muchas fuerzas.

(31 segundos después)

- Me levanto del suelo ayudándome de la pared. Mis manos palpan una ventana cerrada, siento el frío del cristal a través de mis manos. Una opaca persiana impide la entrada de la luz exterior. Por azar encuentro el cordón de la persiana. Mis ojos se abren de súbito.

(30 segundos pensando)

- ¿Y si abro la persiana?

FIN

Escribir comentario

Comentarios: 0