Los 7 niveles de actuación de la Risa Profunda

Por Enrique Aguilar

El viaje de la risa profunda es una poderosa experiencia sanadora que actúa a 7 niveles simultáneamente:

 

A nivel bioquímico: El trance de la risa profunda suele durar entre 30 minutos y 2 horas. En este tiempo, el cuerpo segrega altos niveles de endorfinas.

Las endorfinas se descubrieron en los años 70. Los científicos se sorprendieron al comprobar que estas hormonas refuerzan el sistema inmunológico, actúan como anticancerígenas, relajan las tensiones, alivian los dolores, etc.

Ante esto se creyó que se había descubierto la panacea, el remedio contra prácticamente todas las enfermedades, sólo había que sintetizarla en el laboratorio y suministrarla a las personas enfermas. Así fue, pero se comprobó que las endorfinas de laboratorio no tenían el efecto esperado. Así que, el posterior empeño fue extraer endorfinas de personas sanas para suministrársela a personas enfermas. Tampoco resultó, por lo que se concluyó que las únicas endorfinas válidas son las que uno mismo se segrega para sí.

Cuando se practica con regularidad la TERP mantenemos un nivel alto y constante de producción de endorfinas, hecho muy beneficioso para nuestro bienestar.

 

A nivel físico: Cuando reímos actúa todo nuestro cuerpo. Aumenta la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la temperatura de la piel y la cantidad de oxígeno en sangre. Además, la risa produce una vibración generalizada por todo el cuerpo, esta vibración mejora la motilidad de nuestras células y tejidos. No obstante, lo más significativo a nivel físico es la liberación del diafragma. El miedo nos lleva a contraer el diafragma, este hecho produce una respiración deficitaria y respirar mal nos lleva a tener cuadros de ansiedad cronificados. La risa profunda sacude enérgicamente el diafragma facilitando un movimiento de contracción/relajación fluido, lo que se necesita para tener una respiración sana. Una persona que mantiene una respiración profunda, con un diafragma liberado, es una persona que vive el momento presente.

 

A nivel emocional: El movimiento, sumado al viaje de la risa profunda, activa las dos capas inferiores de nuestro cerebro: el límbico o emocional y el instintivo, mientras la corteza cerebral (el cerebro racional) queda en segundo plano. Dicho en términos coloquiales soltamos el control, y al soltar este control lo reprimido puede ser expresado. La emocionalidad reprimida resta espontaneidad y vitalidad. Cuando se expresa la rabia, el dolor o la tristeza no vivida del pasado, ganamos en frescura y ligereza disponiendo de más energía creativa para la vida presente.

 

A nivel energético: Las emociones reprimidas dejan una huella en nuestro cuerpo en forma de tensiones, cuando esto se repite en el tiempo las tensiones se cronifican. Cuando aflojamos estas tensiones con el movimiento y la vibración de la risa profunda y, expresamos la emoción asociada, la energía fluye, sintiéndonos presentes y vitales.  Además, como he mencionado, este trabajo ayuda a desbloquear el diafragma. Cuando esto sucede la energía circula libremente por el principal canal energético (la columna vertebral energética), aportándonos serenidad, y sintiéndonos conectados con el amor y con nuestro poder personal.

Cuando la energía fluye al mínimo tenemos una vida enfermiza y pobre en experiencias. Sanar significa restablecer el equilibrio de este canal energético, puesto que este canal es la fuente de nuestra vitalidad. La risa profunda es un remedio natural para liberar el diafragma y restablecer así el flujo energético.

 

A nivel relacional: Cuando la energía fluye podemos mirar al otro sin juicios, los lazos se estrechan y experimentamos estar en presencia del otro con un corazón activo y vital.

A nivel de consciencia: Todo el trabajo de la TERP, desde la preparación del cuerpo, hasta el viaje de la risa profunda es un entrenamiento de auto-observación. Otro hecho que sucede a las personas que hacen esta práctica con regularidad es que tras el desbloqueo corporal, emocional y energético, deviene una secuencia de "darse cuenta", comienzan a tener claridad sobre algunos aspectos de sí mismos que antes eran puntos ciegos.

 

A nivel espiritual: La risa profunda es una experiencia de meditación. Cuando la experiencia de la risa profunda se alarga en el tiempo y la energía fluye libremente las personas pueden vivenciar, por un momento, un éxtasis. Se sienten profundamente conectados, integrados y plenos.


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