PEDAGOGÍA DEL ENTUSIASMO

 Trabajamos para que los educadores ganen en entusiasmo, capacidad de innovación, adquieran una actitud positiva y se lo transmitan a sus alumnos y/o hijos.

Ofrecemos charlas, jornadas y formación en pedagogía del entusiasmo

Para centrar el tema: el entusiasmo

Entusiasmo es una palabra que proviene del griego que significa estar poseído por los dioses o tener a dios dentro. Hace referencia a la consciencia de totalidad, todo está dentro de nosotros. Este “todo” toma forma de inteligencia, de afectividad y de vitalidad. Cuando estas formas son manifestadas por una persona en su vida cotidiana de una manera coherente y alineada con su ser, deviene una alegría que, en última instancia es lo que reconocemos como entusiasmo.  

 

Dicho con otras palabras expresar nuestro potencial de inteligencia, afectividad y vitalidad con sentido para la persona en cuestión trae como consecuencia la alegría de realización. La alegría de hacer real aquello que es un potencial en nosotros.

Ayudar a sacar lo que hay dentro de cada ser

Partimos desde la visión de que cada niño/a tiene “todo” dentro y que el significado básico de la palabra educación es ayudar a sacar lo que hay dentro de las personas.

 

Consideramos que cada ser humano es singular, completo,  lleno de recursos, creativo y dotado por naturaleza con la capacidad de aprender.

 

La naturaleza lúdica de los seres humanos cumple la función evolutiva del aprendizaje y la adaptación. Por tanto, todo proceso educativo debería estar sostenido por la experimentación lúdica, la confianza y la alegría.

 

Todos nacemos artistas con capacidad de generar una vida valiosa y con sentido. Visto así, nuestra vida es nuestra gran obra de arte, hay que crearla.

 

Para crear una vida valiosa para uno mismo y para los otros, hace falta algo más que contenidos en lengua, matemáticas o conocimiento del medio. Hace falta el desarrollo de las capacidades que necesitaremos para crear esa vida, capacidades que ya están dentro de nosotros pero que han de activarse.

 

Consideramos que la educación ha de priorizar el desarrollo de las capacidades naturales de los educandos mediante métodos experienciales y tomar como complementario la enseñanza de contenidos teóricos/técnicos.

 

 

¿A qué nos referimos con capacidades naturales? Lo ilustramos en el siguiente gráfico a modo de aproximación

La experiencia lúdica como activadora del potencial humano

Jugar es la experiencia realizada por el disfrute mismo de realizarla. EL juego libre y espontaneo es el mandato evolutivo para que nuestro potencial de inteligencia, afectividad y enegétito/vital se active. Es, poniendo en actividad todas nuestras capacidades, lo que hace que dichas capacidades maduren y se desarrollen en una persona.

 

Dicho de forma fácil, para que la capacidad de memoria se desarrolle ha de ponerse en actividad, es decir, memorizar. Para tener fuerza, hay que poner en actividad los músculos. Y lo mismo para todas las capacidades descritas anteriormente: empatía, voluntad, gratitud, belleza, impulso, poder personal, darse cuenta, etc…

 

El "como sí" de la experiencia lúdica da pie a que todas estas capacidades se movilicen. Y, el disfrute es el incentivo natural y más poderoso para poner en actividad este potencial, de ahí nuestra naturaleza lúdica.

La complejidad de un problema que no hemos comprendido del todo

La expresión lúdica, EL JUEGO con mayúscula, es la expresión libre y espontánea de nuestro ser. Probar, experimentar, curiosear, arriesgar, equivocarse y seguir, adentrarse, afrontar lo nuevo con alegría, ver qué pasa, compartir por el disfrute mismo… son cualidades de la experiencia lúdica. Adentrarnos en esta experiencia nos conduce a conocer nuestras potencialidades y nuestras limitaciones. Y, ¿Cómo nuestros alumnos van a crear una vida valiosa si no conocen estos aspectos de ellos mismos?

 

Un sistema educativo y una cultura que alienta a que los niños sigan modelos, procedimientos, técnicas, sistemas, estructuras, pasos…, la expresión libre y espontánea es un bien escaso o dicho con otras palabra el juego está en peligro de extinción.

 

Todo ser humano, niño y adulto, necesita espacio y tiempo para la expresión libre y espontánea para sentirse integro. No cubrir esta necesidad deriva en frustración y la frustración en alguna forma de violencia. 

 

En nuestra sociedad se multiplican las formas de violencia que afecta a todas las edades y estatus sociales. ¿El escaso tiempo dedicado a lo lúdico, a la expresión libre por el placer mismo de realizarla será un factor que influya en esta violencia? En nuestra opinión SÍ.

Cada persona es singular y tiene algo que aportar

La educación sería un proceso apasionante si se centrara en ayudar a la siguiente generación a descubrir cuáles son sus singularidades y qué han venido a aportar. Hemos infravalorado la importancia de que los niños/as aprendan con alegría y conectados a sus intereses y gustos.

 

Hay que tener en cuenta que cada persona tiene un juego original. El juego original hace referencia a una tendencia a realizar ciertas experiencias por el disfrute mismo de hacerlas. Este juego lo podemos observar en los niños/as si permitimos su juego libre sin interferencias de los adultos. También lo podemos observar en adultos que hacen lo que les apasionan, su trabajo es su juego.

 

Esta tendencia lúdica es la base del talento personal sin pulir. Ser consciente del juego propio y darle evolución para que madure, es lo que permite a ese niño/a que convierta en un valor económico lo que más le gusta hacer cuando llegue a la edad adulta. Este valor que se entrega a la comunidad es el motor de la prosperidad de una sociedad. Para ello, la sociedad ha de respetar y alentar las singularidades y talentos de los individuos que la componen.

Nuestra aportación se dirige a educadores de todos los ámbitos

Llevamos más de 11 años investigando y desarrollando procesos vivenciales donde personas adultas viven procesos para recuperar la expresión libre y espontánea, es decir, su espíritu lúdico. Somos testigos de la alquimia que se produce en las personas que viven estos procesos.

 

En general, las personas se empoderan, ganan capacidad de gozo y esto les lleva a direccionar sus vidas hacia aquello que les hace vibrar, construyendo una vida más positiva para sí y para el entorno donde se desarrollan.

 

Cuando un adulto vive un proceso donde vuelve a jugar su mirada cambia. Comienza a  ver posibilidades donde antes no las veía, arriesga, crea, el gozo es un valor muy importante, se convierte en una agente que aporta estructura social. Una persona con capacidad libre de gozar del proceso de vivir se sitúa en una actitud de abundancia y la persona que se siente abundante da un valor positivo a su comunidad, nunca resta siempre suma.

 

Somos conscientes que la educación ha de evolucionar y responder a las necesidades del ser humano de hoy y que el educador es el principal agente de esta evolución.

 

Trabajamos para que los educadores recuperen y potencien esta mirada, la mirada curiosa y libre de juicios que trae el espíritu lúdico. Mirada imprescindible para que vea el potencial de sus alumnos y les ayude a crecer.

 

 Maestros y profesores tienen una importantísima labor, que en la actualidad es doble:  ayudar a la siguiente generación a que dé lo mejor de sí y poner las bases de una educación adaptada a los nuevos tiempos. Esto sólo será posible si los educadores adquirimos una mirada que sea capaz de ver nuevas posibilidades, de explorar, arriesgar y disfrutar del proceso, esto es jugar.

Fuente principales de este trabajo

Sócrates, John Dewey, Jean-Jacques Rousseau,  Psicología humanista, Claudio Naranjo, Antonio Blay, Stuart Brown, neurociencia

Nuestra oferta de charlas, cursos y formación para padres y educadores 

Ofrecemos cursos experienciales dirigidos a los educadores de todas las etapas y niveles. En esencia trabajamos para que los educadores experimenten el estado de juego para que ganen en entusiasmo, capacidad de innovación, adquieran una actitud positiva y se lo transmitan a sus alumnos y/o hijos.